Cómo preparar pan en casa: paso a paso

El pan es una de las comidas más básicas de la humanidad, y también una de las más antiguas. A lo largo de la historia, se ha percibido como el pan ha formado parte de la dieta de casi toda la civilización, por no decir todas.

Hacer pan es un arte, requiere de cierta dedicación para que nos quede a la perfección, sin embargo, también de una forma muy inexplicable es una tarea que te enamorará, queremos decir, todo comenzará con esta primera vez y hacer pan casero se convertirá en tu hobbie preferido.

Aunque como decíamos, hay que ofrecer algo de dedicación, pero es bastante sencillo todo, solo necesitaremos de cuatro ingredientes básicos: harina, agua, sal, levadura y la mejor panificadora del mercado según la página web Chollos de Hogar.

Recuerda que si no te sale a la primera, no debes preocuparte, es muy normal, simplemente debes intentarlo una vez más, y en menos de lo que piensas te convertirás en un maestro en el arte de hacer pan en casa.

Ingredientes

  • 500 g de harina de fuerza
  • La harina de fuerza es un tipo de harina rica en gluten, ideal para el pan, la “floja” es mejor para repostería por su bajo contenido en gluten.
  • 300 g de agua tibia
  • 10 g de levadura
  • 10 g de sal

Primer paso: el mezclado

Vierte los 10 g de levadura sobre el agua tibia, mezcla un poco y con delicadeza. Deja reposar el agua, con un paño sobre ella por unos 10 – 15 minutos a temperatura ambiente, lo ideal sería a una temperatura tibia de entre 20 y 22°C.

Por otro lado, tamiza la harina en un bowl y esparce sobre ella la sal. Una vez mezclado todo, abre un agujero en el centro de la harina, como una corona. Luego añadiremos poco a poco el agua de la levadura.

Ahora solo se tratará de mezclarlo todo con ayuda de tus manos, cuando todo esté uniforme y la harina ya casi no se pegue a las paredes del Bowl.

Si la harina es muy seca, añádele un poco de agua, y si está muy húmeda, puedes usar un poco de harina. El objetivo es tener una masa blanda pero que no se quede pegada a tus manos.

Paso dos: el arte de amasar

En una superficie plana y lisa, previamente limpiada, esparciremos un poco de harina sobre ella. Colocaremos nuestra masa y mientras una mano la sostiene con bastante firmeza, la otra se encargará de ensancharla hacia algún lado. Cada vez que la ensanches hacia un costado, inmediatamente la doblamos sobre sí misma, de manera que la masa quede abultada, como en un principio, y puedas volver a repetir el mismo procedimiento: estirar y doblar… para muchos, esta es la parte más tediosa, para otros, es la mejor parte, sin embargo, lo que sí es verdad, es que es una de las más importantes.

Una vez hayamos repetido este proceso por alrededor de 15 minutos, nos debería quedar una masa sumamente suave y homogénea.

Paso tres: dejemos que la levadura haga magia

Haz una bola con tu masa, y esta vez la introduciremos en el bowl, lavado, seco y engrasado con aceite de oliva, especialmente. Lo taparemos con un film transparente o con un trapo de cocina, sobre la boca del bowl.

Debemos dejar en un lugar tibio, por lo menos durante una hora y esperar a que las levaduras hagan su trabajo en este período de tiempo.

Para saber si la masa ha fermentado al punto óptimo, apretemos la superficie de la masa con un dedo, la masa debería hundirse y volver al estado original.

Luego de haber comprobado que ha sido suficiente, debemos hacer otro ciclo de amasado y también de fermentado, pero esta vez, la forma de amasar será un tanto diferente: amasaremos presionando la masa con la palma de la mano y en sentido circular, mientras doblamos los bordes de esta, hacia el medio.

Voltearemos y repetiremos, para luego dejar reposar por otros 50 minutos. Debemos de formar una bola o hacer varias bolas pequeñas, depende de si queremos uno o varios panes. En esta oportunidad, dejaremos fermentar sobre la bandeja de hornear, tapada con un paño de cocina limpio y en un lugar con una temperatura cálida.

Último paso: hornear y disfrutar

En la base del horno colocaremos una bandeja resistente a altas temperaturas con una taza de agua, y precalentamos el horno a unos 250°C. 

Justo antes de introducir la bandeja con la maza, debemos hacer una incisión ligeramente profunda, quizá en forma de X, para un resultado más estético. Introduciremos al horno.

Luego de 20 minutos en el horno, retiramos la bandeja con el agua y seguidamente bajaremos la temperatura a 200°C, para hornear por otros 15 minutos. Para saber que ha terminado de hornear, golpea la superficie del pan como si fuese una puerta, si suena hueco y está crujiente, ¡está perfecto!

Una vez enfríe, estarás listo para disfrutar de tu obra de arte.